Es 4 de diciembre de 2009. Viernes. Hoy puedo recoger a mi hijo de cinco años del colegio y a mi hija de 18 meses de la guardería. La clase de Liberto es la última en salir. Primero aparecen los niños de primaria. Todas y todos llevan una bandera de España en la mano. Luego salen los más pequeños de infantil. Todas y todos llevan una bandera de España en la mano. Y por fin, mi hijo: con una bandera de España en la mano. ¿Por qué? Hoy no es 6 de diciembre. Ni 12 de octubre.
Liberto y yo subimos juntos a por Elia. Los niños y niñas no salen de la guardería con una bandera española en la mano: la llevan pintada hasta tres veces en la cara. Aunque lo intuyo, esta vez sí me atrevo a preguntar por qué le han pintado de amarillo y rojo la cara a mi hija. La profesora de infantil, una joven encantadora de apenas 20 años, me contesta que hoy celebramos el día de la constitución española. Yo le contesto que eso será el domingo, que hoy es 4 de diciembre. La profesora me mira perpleja. vera usted, me constesta, pero es que viene el puente… Y yo le vuelvo a preguntar: ¿Sabe que ocurrió en Andalucía el 4 de diciembre? Y ella, más perpleja aún, se encoje de hombros.
